domingo, 8 de enero de 2012

Déjame entrar - John Ajvide Lindqvist


Oskar no es un chico normal. Aparentemente lo es, pero a sus doce años aún moja la cama, sus compañeros de escuela abusan de él, junta recortes mórbidos sobre asesinatos y por las noches sal con un cuchillo imaginando que mata a quienes abusan de él.

Por si fuera poco, dos cosas se dan simultáneamente en Blackeberg (el pueblo donde vive): junto a él se junta una misteriosa niña que aparentemente nunca se baña, que jamás sale en el día y que es demasiado inteligente; y comienzan a ocurrir asesinatos horripilantes que involucran víctimas desangradas.

La novela de Lindqvist ha sido justamente aclamada: con un ritmo sorprendente y una lectura fácil, nos muestra una historia madura y a la vez tierna, con una dosis exacta de horror. De ninguna manera es una novela juvenil, los temas que trata y que van del asesinato a la pedofilia, el maltrato en las escuelas y la amistad, forman una amalgama única y crean un ambiente idóneo para adentrarse en la lectura.

Es un gran libro, con buenas representaciones en el cine, pero la lectura es recomendada y muy disfrutable.

Déjame Entrar - 9

miércoles, 5 de octubre de 2011

Cuernos - Joe Hill



Aunque la premisa es interesante, con un Ig Parrish, a quien todo el mundo toma como el asesino de su novia, despertándose crudo un día para descubrir que le han crecido un par de cuernos en la frente que además hacen que las personas le declaren sus más profundos y sucios secretos sin más, de pronto se pierde el empuje de las primeras páginas para sumergirnos en la historia de la infancia de Ig, sus primeros escarceos amorosos con Merrin y su relación con su hermano y su mejor amigo para después retomar el relato desde donde lo dejó, pero sin la misma fuerza.

Los personajes están bien desarrollados como suele ser la costumbre, la historia, aunque poco entretenida en algunos puntos, se está bien contada, e incluso hay un par de momentos donde uno se olvida qué libro es el que está leyendo.

La utilización el tema de la infancia es muy recurrente en Hill. En éste libro siento que estuvo de más o, por lo menos, demasiado extendido cuando pudo haber recortado ésa parte y contar más a partir del momento que se da cuenta para qué sirven los cuernos y la cual es la mejor parte del libro.
El tema moral que plantea el libro (una persona se convierte en el diablo, o en un diablo y es capaz de conocer de primera mano lo peor de la gente) queda muy a medias, para decantarse de inmediato en el tema de Merrin y en lo mala que es la vida de Ig. Cuando el conflicto se resuelve, no termina de convencer del todo.

Es un libro bueno, pero no lo considero de la misma calidad que "El traje del muerto" o de sus cuentos en "Fantasmas".

Cuernos - 7

jueves, 1 de septiembre de 2011

Avicena, o la Ruta de Isfahán - Gilbert Sinoué


Abú Alí Ibn Sina, el jeque el-rais o príncipe de los sabios conocido en Occidente como Avicena, uno de los médicos más influyentes de la cultura árabe durante el siglo XI, intérprete de Aristóteles y además continuó con la escuela de pensamiento helénica, representada por Hipócrates.

Éste retrato, tomado en parte de la bibliografía que realizó al-Yuzayani sobre su mentor, nos muestra a un Avicena perseguido, odiado, amado, bebedor, amante, orgulloso y humilde a la vez, grande en su ciencia y en su saber, en el itinerario que marcaría el final de su vida: escapar de una ciudad a otra mediante los tormentosos cambios de gobierno-religiosos que marcaron la etapa final de su interesante vida. Perseguido tanto por sus conocimientos como por la religión de su madre (que era judía) y siempre mezclado entre dos fuegos diferentes, vemos como Avicena sortea las vicisitudes de tener por pacientes a emires y reyes, a la vez que dedica su tiempo y paciencia a aquellos menos afortunados.

Una bibliografía corta, de fácil lectura, se la recomiendo sobre todo a médicos o personas en formación: de la lectura se desprenden un par de preceptos sobre la ética profesional, el trato a la gente, la enseñanza y el deber ante la gente poderosa que no tienen pierden y forman parte de las enseñanzas que deberían otorgarse en la formación médica. También conoceremos el trabajo, a grandes rasgos, de uno de los escritores árabes prolíficos en la medicina universal.

Avicena, o la Ruta de Isfahán - 7

miércoles, 31 de agosto de 2011

Africanus, el hijo del cónsul - Santiago Posteguillo


En el siglo III antes de Cristo, Roma se enfrenta a su más grande amenaza desde hace siglos: los cartagineses, enemigos tradicionales que han sido vencidos en el pasado ahora son liderados por un joven general que les ha infligido derrota tras derrota: un tal Aníbal.

Publio Cornelio Escipión, cónsul de Roma y general del ejército, desciende de una estirpe dedicada a la guerra. Dentro del Senado se ve envuelto en las intrigas comunes de sus enemigos, y al frente del ejército tiene un honor que mantener, por lo que decide iniciar a su propio hijo, llamado igual que él, en el mundo de la vida pública y miliar romanas, mientras su hermano Cneo le enseña a empuñar un arma y montar a caballo.

Ésta novela histórica narra la juventud de Publio Cornelio Escipión, hijo, a la vez que describe la vida política, militar y hasta cultural de la Roma A.C., de una manera dinámica. También se narra, como trama alterna, parte de la vida de Tito Macio, un trabajador de teatro venido a menos y su resurgimiento como un grande de las letras latinas.

Intrigas políticas, tragedias, fracasos y triunfos militares acompletan ésta novela, inicio de una trilogía que, supongo, narra el resto del conflicto entre Cártago y Roma.

La extensión de la novela es algo considerable, aunque no abruma, y si bien hay momentos algo tediosos, se debe más que nada al desarrollo del contexto histórico necesario para los eventos que se llevan a cabo. Una gran recomendación para los fanáticos de las novelas históricas o de los temas relacionados a la Roma Antigua.

Africanus, el hijo del cónsul - 8

jueves, 7 de julio de 2011

Los Juegos del Hambre - Suzanne Collins


Dentro del "submundo" de la ciencia ficción en ocasiones encontramos relatos que podrían catalogarse con el término "distopia lúdica": una distopía como tal, ya sea con un gobierno sumamente controlador como en "Battle Royale" o medios de comunicación con un poder de manipulación increíble como en "The running man" Pero no son juegos cualquiera: por lo regular significan la muerte de los perdedores o incluso de los ganadores.

"The Hunger Games" (Los Juegos del Hambre) entraría en ésta hipotética categoría. Los Juegos es la forma que tiene el Capitolio, órgano central político y social en Panem, de recordarle a los 12 distritos quien gobierna. Año con año 24 jóvenes menores de edad (dos por distrito) son seleccionados mediante un sorteo para participar en los juegos. Las reglas son sencillas: se enfrentarán a muerte hasta que sólo uno de ellos gane. El ganador dejará de pasar hambre el resto de su vida, dedicándose a entrenar y orientar a los próximos seleccionados.

Año con año, el Capitolio entretiene a las multitudes televisando los juegos.

Katniss Everdeen es una cazadora nata. Escapando de la reja electrificada de su distrito (el 12, la Veta y el más pobre de todos) suele traer piezas cazadas en el bosque con su amigo Gale, para completar la alimentación de ambas familias. Es tanta su dedicación por sus seres queridos, que no puede evitar dar un paso hacia adelante cuando su hermana es seleccionada para participar en Los Juegos. El otro participante es el joven Peeta, panadero de la Veta. Ambos serán entrenados por el único ganador anterior con vida, el ebrio Haymitch Abernathy, quien intentará enseñarles algo que los pueda ayudar.

Conforme éstos tres personajes comienzan a interactuar, Peeta y Haymitch toman una decisión: Katniss debe sobrevivir a toda costa.

A partir de la selección los jóvenes son estrellas, y reciben el trato correspondiente: se acaban las penurias por conseguir alimentos, son estilizados y vestidos para ser presentados a las cámaras. Se indaga su vida personal, se fotografían y graban. Comienza el show.

Con esta premisa, Suzanne Collins nos lleva a los septuagésimos cuartos Juegos del Hambre. Acompañamos a Katniss desde su preparación hasta los mismísimos Juegos, donde su vida será amenazada por otros muchachos, no muy mayores que ella.

Debo admitir que leí el libro porque vi el comentario de Stephen King sobre él (vamos, si no fuera por el recurso facilón de poner un elogio de un escritor famoso, nunca hubiera leído "Las Ruinas"). Estuve a punto de no hacerlo porque también vi el comentario de Stephanie Meyer, pero luego recordé que Meyer es fan de Orson Scott Card, por lo que sus gustos, muy aparte de los que escriba, no pueden ser tan malos. Con el libro quedé estupefacto: era muy fácil de leer, emocionante y condenadamente estretenido. De repente estaba leyendo una combinación de "La larga marcha" con "Battle Royale": había drama, interés por los personajes y hasta un toque de romance. A veces incluso se olvida que son niños los que están compitiendo.

Lo malo es que es extremadamente corto, ya que se termina en un par de días.

Fue una gran sorpresa encontrar un libro así. Pocas veces se tiene la suerte de encontrar un libro que se ponga de moda tan rápidamente (ya se tiene programada la película, además de que ya están a la venta dos secuelas de éste libro) que sea tan bueno.

No me canso de recomendarlo. Vale mucho la pena darle una oportunidad.

Los Juegos del Hambre - 10

lunes, 30 de agosto de 2010

La Sombra - John Katzenbach


El detective (retirado) Simon Winter está a punto de terminarlo todo cuando su vecina, la vieja señora Millstein, toca a su puerta. Lo ha visto. Ha visto a Der Schattenmann, el infame delator judío que en 1943 traicionaba a su propia raza frente a los nazis. Pero no es Berlín en 1943, sino Miami en algún momento de finales del siglo XX, Der Schattenmann no puede estar ahí. O eso creía el ex-detective Winter hasta que la señora Millstein es asesinada.

Alguien está matando a los judios supervivientes del Holocausto en Miami. Un cruel asesino que no se detuvo cuando sus víctimas suplicaban en los callejones de los barrios judíos en Alemania. Un asesino que está terminando su trabajo pendiente. Der Schattenmann, La Sombra.

Katzenbach sigue siendo una recomendación. Historia bien llevada, giros interesantes y lo mejor: personajes inteligentes y creíbles. Katzenbach se evita muchísima paja, subtramas innecesarias y anotaciones al margen que distraigan al lector, se centra en lo que está contando y lo hace bastante bien.
Es la segunda obra que leo de él y no le encuentro ningún pero. A lo mejor porque apenas me estoy adentrando en éste tipo de historias y me falta leer a más autores. Pero por mientras, disfruto a John Katzenbach.

La Sombra - 9

lunes, 5 de abril de 2010

Las Ruinas - Scott Smith


Scott Smith junta en un libro dos premisas sumamente sobadas de la literatura de horror: el Pueblo Pequeño con un Secreto Mortal y el Naufragio.
Los lugares comunes abundan desde el principio, marcando el destino de los protagonistas desde sus primeras palabras: los gringos que están de vacaciones en un país que no es el suyo e insisten en visitar el Pueblo Pequeño con un Secreto Mortal, dentro del grupo está el payaso que los mete en problemas y el boy scout/líder, y sus correspondientes intereses amorosos, otro extranjero que les solicita ayuda y es el motivo por el cual visitan el Pueblo Pequeño (encarnado en el eficiente y práctivo alemán, Mathias, el otro líder del grupo) y el extranjero que sólo les acarrea problemas (el griego "Pablo", quién sólo lleva en su mochila tequila y nadie entiende lo que dice); no oyen las advertencias, hacen lo que no deben hacer, se enfrentan al Secreto Mortal y terminan con los elementos del Naufragio.

En este caso los protagonistas se enfrentan a una antigua mina/pirámide, en cuyo interior y exterior crece una enredadera que es capaz de percibir a los humanos y cuyo toque sugiere la muerte. Por este motivo, los nativos del Pueblo Pequeño no permiten que nadie se acerque a Las Ruinas, ya que no pueden dejar que dicha planta salga de su encierro. Cuando los protagonistas cometen el error de entrar en contacto con la enredadera, los nativos los obligan a permanecer en Las Ruinas, a merced de la extraña planta, mientras van sucumbiendo a la sed, al hambre y a ellos mismos.

Como villano, la enredadera es cruel. Obviamente no es una planta normal (y aunque no dan pistas de su origen) Jeff intuye, de forma correcta, que la planta piensa, siente y se alimenta, y que es capaz de utilizar sus múltiples trucos para atrae a sus presas.
Me gustó del libro la aceptación inmediata de los personajes a su enemiga: no se pierden páginas teorizando acerca del origen y alcance de la planta, sólo son sus víctimas, mientras esperan que alguien llegue a salvarlos.
Los personajes tienen cierta credibilidad, en algunas partes yo si alenté el triunfo de sus esperanzas y lamenté la dirección de sus decisiones. Aunque no me identifiqué con ninguno (ni siquiera con el médico [porque tenía que haber un médico para darle coherencia a algunas partes]), si deseé el término, de una forma u otra, de sus desventuras.

El final es hollywoodesco, basado en películas de corte similar, y con el típico arribo del siguiente grupo de desgraciados que no tienen idea de lo que les espera. Sin mensajes morales posteriores ni sermones de ningún tipo sobre los peligros de visitar tierras desconocidas.

Es un buen libro, sin páginas de más, y una alternativa para los que gusten de las películas de terror del mismo estilo (por cierto, con sólo ver el trailer uno se da cuenta que despedazaron la historia original). Aunque el libro no deja de caer en situaciones antes vistas, vale la pena la lectura al presentar a un villano fresco después de tanto tiempo de ser perseguidos por hombres con machetes.

Y si, lo compré porque en la portada utilizan el también sobado truco de poner palabras de Stephen King elogiando la obra. Por cierto, noté ciertas similitudes entre éste ralato y La Balsa, del autor de Maine, tanto en las características de los personajes como en la situación en general (recordando que La Balsa es, a su vez, un tributo a La Mancha Voráz).

Las Ruinas - 8